Louis HANNECART

Louis HANNECART

Gerente general en el Congo

Interesado en trabajar como expatriado, Louis eligió muy rápidamente la industria del petróleo. Decidió poner sus numerosas habilidades al servicio de ambiciosos proyectos, como explotar campos maduros en aguas profundas, y así demostrar la sostenibilidad del modelo de la empresa.

¿Podría contarnos acerca de su desarrollo profesional? ¿Por qué eligió Perenco?

Después de estudiar ingeniería y especializarme en ingeniería civil, comencé mi carrera profesional en las construcciones metálicas, antes de pasar a los servicios petroleros y, finalmente, a la producción de petróleo.

Me gradué de la Escuela Politécnica y de la Escuela Nacional Francesa de Puentes y Caminos (Ingeniería Civil). Regresé a Bouygues Offshore (que ahora es Saipem), al departamento que se especializaba en la construcción de instalaciones petroleras en aguas profundas. De pequeño, conocí la vida como expatriado y siempre me atrajo ese tipo de vida. Lamentablemente, el sector de servicios petroleros ofrecía muy pocas oportunidades familiares para ingenieros que comenzaban sus carreras. Creo que esto fue lo que hizo que decidiera buscar otros rumbos y después de tres años me fui de Saipem. Conocía a Perenco a través de conexiones y realicé una presentación espontánea.

¿Podría contarnos acerca de su recorrido profesional en Perenco?

Aunque yo no contaba una trayectoria específica en petróleo ni en proyectos técnicos de subsuelo, Recursos Humanos aceptó en su momento contratarme con la condición de que comenzara como ingeniero de producción (IP). Así que realicé mi primera misión de seis meses como IP y, luego, me enviaron al campo Congo B como gerente de emplazamiento.

Después de un año en turnos de rotación, me postulé para un puesto en una subsidiaria con mi familia. Me ofrecieron el puesto de subgerente de operaciones en la República Democrática del Congo (RDC). Estuve un año en Muanda y, luego, regresé a París en 2006 al Departamento de Proyectos, como gerente de proyecto para el diseño y la construcción de una plataforma para el campo Emeraude. Con un equipo de cinco personas, manejamos todo el proyecto, los estudios (en el Reino Unido y en París), el diseño (la oficina de ingeniería marina en Hamburgo), el seguimiento de la terminación en Marruecos, su transferencia al Congo y su instalación. Nos dieron mucha autonomía. Tengo grandes recuerdos de ese proyecto y de ese puesto.

Al completar el proyecto, me trasladaron a Túnez como gerente general de la subsidiaria. En ese momento, era una subsidiaria pequeña, bastante simple en términos de gerenciamiento.

Después de dos años en Túnez, me trasladaron a Gabón como gerente de operaciones. Mi tarea era manejar un gran equipo de operaciones e interactuar con la oficina central, especialmente para proyectos de gran envergadura. Era el segundo al mando, después del gerente general de la subsidiaria. Era responsable de establecer nuestros nuevos acuerdos comerciales. Mi función se centraba en actividades técnicas y de petróleo. Teníamos un equipo muy unido.

Luego, en 2014, me nombraron gerente general de la subsidiaria de Perú. La subsidiaria había estado en producción durante unos seis meses después de un proyecto muy complejo de casi tres años. Los recuerdos que tengo son de una experiencia basada en la gestión financiera, en las relaciones con el gobierno y en el manejo de una gran cantidad de recursos humanos (la mayoría de la subsidiaria) que debieron ser desmovilizados después de la crisis de 2014. Permanecí allí hasta el verano del 2016, antes de que me asignaran a mi puesto actual de gerente general de la subsidiaria del Congo.

¿Podría describir su subsidiaria? ¿Qué la hace especial?

La sucursal del Congo tiene cuatro emplazamientos marítimos. La producción comenzó en el año 2001, en Emeraude, con 4000 barriles por día. Actualmente, el campo Congo B supera los 60 000 barriles y nuestro objetivo es superar los 70 000 en los próximos meses gracias a una campaña de perforación iniciada recientemente.

Desde un punto de vista técnico, las características de la subsidiaria se basan en la profundidad del agua, ya que tres de los cuatro campos se encuentran a 100 metros de profundidad. Esto tiene un impacto en el mantenimiento de las instalaciones y en nuevos proyectos ya que, a partir de los 50 metros, los buzos no pueden intervenir. Por lo tanto, debemos utilizar métodos adaptados, que son diferentes de los que se utilizan en otras subsidiarias con menor profundidad.

¿Cuáles son sus objetivos y qué desafíos enfrenta en su trabajo?

Como gerente general, tengo tres tareas principales.

La primera en relación con los recursos humanos y la gestión: las cuestiones sociales son importantes y afectan tanto al personal local como a los expatriados y sus familias. Debo estar presente en todo momento y disponible para todas las personas bajo mi dirección.

La segunda es de tipo operativa: manejo un presupuesto de operaciones. Con un equipo específico, debo reportar costos, analizar los indicadores de desempeño y planificar inversiones. También estoy a cargo de la seguridad y tengo una responsabilidad legal por el alcance de nuestras actividades industriales.

Mi función también incluye cuestiones de relaciones. El gerente general de la subsidiaria representa a la empresa en la mayoría de las negociaciones e intercambios con los ministerios y administraciones correspondientes.

¿Cuál es su visión para el futuro?

La subsidiaria congoleña está en un ciclo de crecimiento. En julio, lanzamos una nueva campaña de perforación, en desarrollo y exploración, y pronto tendremos una nueva terminal en Yombo, la unidad FPSO La Noumbi.

 

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